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El acompañamiento ha estado siempre presente en la pastoral con jóvenes. La intervención personal completa la intervención en el grupo pequeño de fe en donde se comienzan a desarrollar habilidades de comunicación y de autoconciencia de ser persona creyente.
La práctica del acompañamiento espiritual a jóvenes abarca todas las edades, pero hay unas más propias que otras. El grupo constituye la primera experiencia de acampamiento.
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La formación en el acompañamiento se plantea en este momento como una urgencia y necesidad en la transmisión de la fe a las nuevas generaciones.
En algunas épocas el acompañamiento ha sido, junto a la oración, la mediación más valorada en orden al camino cristiano. Cayó en desuso ante el sentido de autonomía y libertad de la persona, y puesto en crisis también por el modelo antiguo de la “dirección espiritual”. Hoy sigue siendo |
actual; pero es preciso resituarlo.
La experiencia del acompañamiento personal forma parte del proceso de educación en la fe, que se inicia en la familia, en el grupo y en la comunidad cristiana.
Los jóvenes personalizan la fe teniendo como referencia a un adulto creyente, que le acompaña en el proceso de ser persona y en la experiencia de Dios.
Hoy se debe establecer una correlación entre el autoproceso y el acompañamiento, con matices distintos según las personas y las fases del crecimiento en la experiencia humano/religiosa. El hecho de que lingüísticamente se haya pasado de “dirección espiritual” a “acompañamiento”, quiere expresar que se da una importancia especial al respeto, dignidad y valor de la misma persona del joven y a su propio proceso personal.
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El acompañamiento espiritual es un ministerio de la Iglesia al servicio del crecimiento en la fe del joven. El/la acompañante es un mediador que, en nombre de la Iglesia, introduce en la fe, movido por el don del Espíritu Santo.
No obstante, el acompañamiento tiene diversos niveles o roles:
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• Desahogo de preocupaciones y tensiones.
• Intervención con una solución inmediata.
• Consulta inmediata sin rostro por falta de conocimiento del joven.
• Entrevista esporádica.
• Relación educativa normal.
• Maestro/Maestra que enseña el camino.
• Padre y Madre que da vida en sentido hondo y testigo de fe.
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El acompañamiento espiritual debería ser una experiencia ordinaria en todo joven que se inicia y adentra en el misterio de Dios, en la medida en que lo solicite y lo demande.
El acompañamiento es un arte y una misión, que requiere una formación adecuada. Con los jóvenes no se puede jugar; para acompañar a los jóvenes en su ejercicio de libertad ser requiere ser expertos en relaciones humanas, en conocimiento de la persona y en la experiencia personal de Dios.
Es necesario preparar a los mistagogos de la fe en este arte de introducir en la experiencia del amor de Dios a las nuevas generaciones.
La formación de acompañantes, mistagogos de los jóvenes del siglo XXI, es una tarea urgente y necesaria.
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07 de Junio de 2009
ACOMPAÑAMIENTO EN PASTORAL CON JÓVENES

1. FORMACIÓN PARA EL ACOMPAÑAMIENTO EN PASTORAL CON JÓVENES
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2. POSTGRADO EN ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL
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5. TALLER DE ACOMPAÑAMIENTO PERSONAL
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